Su bibliografía comprende los poemarios “Lunas hienas” (Vitruvio, 2002), “África para sociedades secretas” (Premio Rafael Pérez Estrada 2003, Vitruvio) y “Duna 45” (2004), obras que configuran la trilogía "África equilátera", escrita en un trienio a lo largo de un viaje físico en el que el autor trazó un inquietante triángulo equilátero sobre el mapa africano. Es autor del libro de periodismo musical “Vasos Comunicantes” (Zona de Obras, 2004), donde entrevista a más de 200 celebridades de la música -Prince, John Lee Hooker, David Bowie, Elvis Costello, Perry Farrell, Angelo Badalamenti, David Byrne, Iggy Pop, Björk, Ruben Blades, Sex Pistols, Bono- en torno al tema de la composición de canciones. También ha publicado literatura de viajes de estilo gonzo en el libro “Diarios de Corea” (Random House-Debate, 2006), crónica de su experiencia en suelo norcoreano. Colaborador, con relatos, artículos y entrevistas, en libros colectivos como “Ciudadan@s de Babel” (Punto de Lectura, 2005), ha publicado sus piezas en revistas literarias como Granta o Eñe. Es autor de "Omega" (Lengua de Trapo, 2011), biografía oral del álbum del legendario Enrique Morente, que recoge el testimonio póstumo del cantaor granadino (Lengua de Trapo, 2011). Su último libro es la novela "El público" (Lengua de Trapo, 2012).






ACERCA DE "EL PÚBLICO"
“Valiente y meritoria. El autor demuestra pulso narrativo y poseer unas dotes poco comunes para la observación sociológica. Los guiños posmodernos, el cuidado diseño, la fría y brutal autoconsciencia con que la obra está escrita son piezas de relumbrón que tejen un collar suntuoso, junto a hallazgos de lenguaje y de descripción colectiva. Una novela notable, bien escrita y construida (…), con caracteres reconocibles pero nunca estereotipados, que será más que útil en el futuro para entender la sociedad de principios del siglo 21” (Vicente Luis Mora)
“Una novela rotunda y visionaria cuyo autor ha sabido anticipar el más reciente devenir del mundo periodístico y narrarlo con dinamismo y sagacidad”. (Eloy Fernández Porta)
“El (valiente, inesperado) libro que engulle la realidad y cambiará tu mente”. (Jordi Costa, Cultura/s de La Vanguardia)
“Radiografía magistral de la sociedad contemporánea. Te atraviesa y te deja temblando” (Miguel Ángel Hernández)
“Si Perec hubiese escrito “Las cosas” en 2012, tendría que haberle echado antes un profundo vistazo a la novela de este periodista, poeta y narrador español dotado de rayos infrarrojos en su mirada. Si Bruno Galindo fuese malabarista y esta novela uno de sus espectáculos, el público asistente quedaría boquiabierto ante su destreza para manejar limpiamente pelotas de colores en forma de descripciones pormenorizadas, metaficciones que mantienen al lector atento y reflexiones ultrapertinentes sobre las sociedades occidentales contemporáneas”. (Mercedes Cebrián, Número Cero)
“Está muy bien esta primera novela de Bruno Galindo (…) Nos sorprende con unas formas y unas maneras que cualquier lector sensato podrá paladear. Complejidad memorable”. (Lector Mal-Herido)
“Escrita con una honestidad y una frescura a prueba de modas, “El público” es una novela inteligente y literariamente ambiciosa, que mete el dedo en la llaga de una inminente liquidación de la clase media”. (Sergi Bellver, BNC Mes).
“Exégesis brillante, contundente y verosímil de un nicho de mercado, disecciona con precisión y cinismo una generación agónica y sobresaturada de vacío cuyos compromisos acabaron siendo mascotas abandonadas en la gasolinera del cambio de siglo. La narración estremece por reconocerse actual, urgente, imprescindible”. (Gabriel Núñez, Rock de Lux)
“Una lúcida metáfora del proceso de transición de un mundo antiguo hacia otro que se está estrenando. Con muchas referencias que podríamos trasladar al momento actual, una prosa rápida y varias historias paralelas que terminan confluyendo, el autor personifica en un periodista de moda y tendencias la debacle de una época”. (Emma Quesada, Jot Down)
“En cada barrio de Madrid hay una casa que se cree gobernada por un revolucionario de salón. Dale un gran sueldo en una superflua revista de tendencias, la felicidad de las ficciones televisivas y toda su teoría conspirativa desaparecerá. Metaliteratura, el mito del eterno retorno, el deambular urbano cual fantasma y, lo que aquí más interesa, la estulticia generalizada de los medios de comunicación “enrollados”. (Ignacio Reyo, “Diez libros que definen nuestra época”, El Confidencial)
“Si tuviéramos que imaginar una biblioteca que resumiera estos tiempos de decadencia cultural, posiblemente libros como “Las cosas”, de Georges Perec, o “El mapa y el territorio”, de Michel Houellebecq, ocuparían los primeros estantes. “El público” no desentonaría en una clasificación tan privilegiada (…). Sus punzantes reflexiones tienen la precisión aforística de un misil nuclear y una lucidez que desarma y ante la que sólo cabe subir los hombros, bajar la cabeza y asentir. Amén”. (Laura Gamundí, Go Mag)
“Una novela interesante por lo que tiene de hipnótico. (…) El trabajo de Bruno Galindo, lo que mejor hace y por lo que esta novela, vale, en mi opinión, la pena, es convertir los diagramas de flujo en literatura. (…) Una lectura interesante”. (Carlos Tongoy, La Medicina de Tongoy)
“Abrumadora y oportunísima” (Juan Cavestany)
“Una novela dentro de una novela que en realidad es un ensayo sobre la condición dual de autor/público del hombre 2.0. Una radiografía descarnada de cómo construyen La Realidad esas máquinas de deseo que son los medios de comunicación. Un relato descreído de un hombre que quiere ser escritor y que para ello sobrevive como colaborador en las secciones de cultura en los medios de comunicación actuales. Un juego de muñecas rusas donde se intenta ilustrar la difícil frontera entre la creación original y la copia”. (Héctor Márquez, Revista Mercurio)
“Muy buena novela” (Agustín Fernández-Mallo)
“Inteligente e incontestable. La mira telescópica de este libro apunta directamente al tipo que lo sostiene entre sus manos. La búsqueda experimental y los hallazgos formales de cada uno de sus pasajes es inagotable. Surgirán muchas comparaciones con la generación Houllebecq, son lógicas. Bruno Galindo se descubre como otro retratista del desasosiego generacional que esta novela se encarga de definir constantemente, capítulo tras capítulo, vergüenza tras vergüenza. Con una honestidad aplastante. Espejito, espejito… tenemos un problema”. (Fernando Epelde, La Playa de Madrid)
“Una de las novelas más estimables de 2012. La considero la perfecta novela de culto, ”. (Alberto Olmos, Hotel Kafka/eldiario.es)
ACERCA DE "OMEGA"
"Bruno Galindo ha reconstruido la peripecia de este álbum con tanta habilidad como sensibilidad mediante un difícil ejercicio de historia oral (...). Trenza un relato que se lee casi como una nouvelle". (Ignasi Moyá, Culturas La Vanguardia)
“Un auténtico trabajo de artesano para poder hilar toda la historia a través de diferentes testimonios" (Jesús Arias, Granada Hoy)
ACERCA DE "DIARIOS DE COREA"
“Galindo es un maestro del reportaje largo" (Felipe Sahagún, El Cultural)
ACERCA DE "VASOS COMUNICANTES"
“No es otro libro de entrevistas sino una obra poliédrica: un ensayo sobre la música popular contemporánea, un puñado de aforismos sobre la canción equivalentes, si se me permite decirlo, a los de Bresson en sus Notas sobre el cinematógrafo". (Nacho Vegas, La Dinamo).
"Con respuestas lacónicas o diálogos jugosísimos, Galindo pone el foco en el aspecto de la música popular del que menos se habla últimamente en favor del negocio: la propia música. Ya era hora de acordarse de lo básico". (Héctor Márquez, Babelia)
"Un libro que huye de los tópicos, que nos descubre decenas de mundos distintos en sus páginas, una obra que a nadie se le debería escapar". (Joan S. Luna, Mondo Sonoro)
ACERCA DE "DUNA 45"
"Bruno Galindo fabrica recuerdos con la arena, y nos devuelve su visión de esa totalidad con una palabra que atraviesa todo el libro: afrohaikus. Por momentos convierte en madre o vientre las ruinas circulares que detecta a su paso alrededor de esta montaña roja (...) La infinidad de la arena le hace tomar conciencia de que somos un manojo de restos organizados en un cuerpo que mira buscando “el sendero de los escarabajos” para que “nunca termine el viaje”; no importa si el viaje es hacia uno mismo, hacia el otro, o hacia la literatura (...) La construcción de imágenes como “Un afrikaner paseando con doce cachorros de leones” me traslada más a la voluntad de Ezra Pound de construir una novela del tamaño de un verso, o sea, en una sola línea, ya que la creación de la historia comienza cuando termina el texto, que sugiere a su vez seguir ese trozo de realidad contada con las palabras exactas. Digo que cuenta y no versa, porque sus afrohaikus no se rigen por la norma clásica de 17 sílabas que impuso el japonés Bashö, los hay mucho más largos. No obstante, mantienen el efecto de transmitir una experiencia con un discurso leve. Con esa levedad que poseen las plantas acuáticas que flotan y se mueven con la caricia del aire sobre la superficie de un lago, pero al intentar quitarlas poseen raíces que dan una fijeza a esa levedad, similar a la vida: “Brizna seca, aún fija a la arena/Crea, con el viento que la rodea/El círculo más perfecto”. (Arsenio Rodríguez Quintana)
ACERCA DE "ÁFRICA PARA SOCIEDADES SECRETAS"
“Bruno Galindo ha elegido el camino del otro para llegar a sí mismo. Aquí el viaje exterior es un viaje interior.
África está lejos y a la vez muy cerca, se siente en la piel del aire, y en la piel del ser, y en la piel del no ser.
Se siente en la conciencia perdida (y recobrada) de las cosas y en la conciencia perdida (y recobrada) de un deseo que busca en las distancias abrasada por el sol la imagen más profunda y meridiana del paisaje interior (y anterior).
Las moradas de África son aquí las moradas del alma.
Los haikus que conforman el juego de abalorios de este libro son como canoas que se deslizan por el río más íntimo de la noche en busca de revelaciones que parecen siempre dichas a media voz y que se pierden en un silencio vasto como el deseo.
Las moradas de África son aquí las moradas del eco replicándose a sí mismo bajo las palpitantes estrellas, bajo los palpitantes abismos.
"Yo soy el otro" y el "ashanti" que habla en medio de la noche es también el poeta que le escucha con los ojos encendidos. "El otro eres tú mismo". (Jesús Ferrero)
ACERCA DE "LUNAS HIENAS"
"Es como si las palabras fueran como harina y estuvieran apelmazadas en un saco, y Bruno Galindo tratara, por capricho o por necesidad, de sacar las más esquivas, las que no asoman por la boca o por las costuras, abriendo para ello pequeños agujeros en la tela; es como si Bruno Galindo se hubiese alejado de su cuidad y de su gente para buscar, más allá de las fronteras habituales, en una Etiopía real y al mismo tiempo legendaria, las palabras más extrañas. Surgen así los poemas que, como regueros de harina negra, nombre la otra vida y el otro mundo (...) Que vuelen estos poemas, que vaya esta harina por los aires y entre por la chimenea de las casas donde todavía hay tiempo y un poco de silencio". (Bernardo Atxaga)
"La poesía tiene mucho de salvación, de bálsamo. Galindo intenta aprehenderla a través de un lenguaje directo, con algunos momentos poéticamente felices (especialmente en la metáfora del drama y de la miseria colectivos del pueblo etíope que expresa en el largo poema Historia de las avispas" (Manuel Rico, Babelia, El País)
"Tiene el verso moderno y el ritmo que marcaron los decadentes franceses" (Ricardo Llopesa)
"Bello, oscuro y sugerente" (Rosa Montero)
"Me gustó. Las hienas de Harar siempre están presentes en mis oraciones" (Javier Reverte)
"Vértigo y magia. Imaginación a flor de piel y herida adentro. Me han regalado un viaje que nunca hice" (Fernando Beltrán)
"Una gran madurez ante el acontecer inevitable de la vida" (Miguel Galanes)
"Un acierto lírico" (Frank Estévez Guerra)
“Sus palabras tienen tal sentido del ritmo que casi podría decirse que están en movimiento". (Jordi Urpí)